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DENUNCIA LA REPRESION

SABADO 6 DE ABRIL, LANZAMIENTO DE CAMPAÑA DENUNCIA LA REPRESION

Para denunciar: escríbanos a observadoresddhh@hotmail.com

Es importante denunciar porque:

Denunciar es un derecho

La importancia de denunciar violaciones de Derechos Humanos es la misma importancia que existe respecto de las denuncias de delitos.

Es fundamental denunciar porque de esa manera se puede hacer efectivos los derechos de las víctimas, a saber, derecho a la verdad, justicia, reparación y a que el Estado adopte las medidas necesarias para que el hecho denunciado no vuelva a ocurrir.

En relación al derecho a la verdad, el derecho a denunciar está vinculado con el derecho constitucional a plantear peticiones a la autoridad. La denuncia permite disminuir la “cifra negra” o “cifra oculta”, es decir, el N° de casos que no se conocen, respecto de un fenómeno delictivo.

El derecho a denunciar está consagrado en diversos instrumentos internacionales y en la constitución política.

Cuando se producen violaciones de los Derechos Humanos, puede surgir responsabilidad internacional del Estado al cual pertenece el agente violador, si es que el Estado no cumple con sus obligaciones internacionales, a saber, prevenir, investigar, sancionar y reparar.

Para que se inicie el camino de cumplimiento de esas obligaciones, es fundamental denunciar, porque la denuncia es el medio para que se conozcan las violaciones (y no permanezcan como cifra negra). Asimismo, la denuncia es el medio para que se persiga la responsabilidad penal o responsabilidad criminal del autor de un delito /y, una violación de DDHH puede constituir un delito, (si el hecho en que consiste el delito está tipificado penalmente).

Si eres DETENIDO, y un funcionario o grupo de funcionarios policiales, te somete a tratos crueles, inhumanos o degradantes, haz tú DENUNCIA en la Comisión de Observadores de Derechos Humanos de la Casa Memoria José Domingo Cañas 1367, comuna de Ñuñoa, o escríbanos a observadoresddhh@hotmail.com.

Si eres DETENIDO y sufres tratos crueles, inhumanos o degradantes, recuerda:

1. Re-constatar lesiones vía Comisión de Observadores de Derechos Humanos;

2. Anotar el nombre del funcionario o cualquier signo distintivo (N° de placa, patente de vehículo, N° de Comisaría, lunares, cicatrices, etc.);

3. Escribir o grabar lo que viviste para que no se te olviden los detalles.

4. DENUNCIA y da tú testimonio en la Comisión de Observadores de Derechos Humanos de la Casa Memoria José Domingo Cañas 1367, comuna de Ñuñoa, o escríbanos a observadoresddhh@hotmail.com

Si eres DETENIDO y sufres tratos crueles, inhumanos o degradantes, puedes solicitar ayuda judicial en:
- Defensoría Popular (56 02)-696 1814, Nueva Amunátegui 1405, oficina 304 Metro La Moneda, y
- Corporación de Asistencia Judicial – DDHH de Santiago (56 02) 7827978 – (56 02) 7827931, Agustinas 1419

o escríbanos a observadoresddhh@hotmail.com

Artículo NYTimes sobre Observadores: Voluntarios de casco vigilan las protestas en Chile

SANTIAGO, Chile – Aparecen en las protestas que nuevamente están copando las calles de Santiago y tomando los colegios, y en los hospitales y comisarías en donde van a parar luego: pequeñas tropas de observadores con cascos blancos o azules, armados con libritos de notas, cámaras, grabadores de voz y mascarillas antigas.

No están ahí para unirse a los manifestantes o para intervenir, solo para monitorear y registrar cuando la policía reprime las protestas — como han hecho con creciente violencia este año — y para ayudar a los heridos y maltratados. Este mes, están más ocupados que nunca.

Los observadores voluntarios, conocidos como “cascos”, son ciudadanos ordinarios de todas las edades y caminos de la vida, profesionales y trabajadores de cuello azul, estudiantes universitarios y retirados, algunos cerca de los 70 años, que ven su trabajo como crucial.

“tenemos que registrar la evidencia de lo que estamos observando”, dice Marta, de 45 años, vocera de uno de los grupos de observadores, los Observadores de Derechos Humanos (@obsddhhcl). “Nadie más está vigilando el actuar policial.”

Cuando los estudiantes se movilizaron el año pasado para demandar una reforma al sistema de educación superior y el compromiso de una educación pública gratuita, libre y de calidad, la respuesta oficial fue más moderada. Este año el gobierno ha declarado tolerancia cero a la toma de establecimientos, y ha llamado a las Fuerzas Especiales de la policía para vaciar los establecimientos. Horas o días después, las mismas escuelas eran tomadas de nuevo, y la policía volvía, un patrón de gato-ratón que suele llevar a choques violentos y cientos de detenidos. Mientras tanto, pequeños grupos de estudiantes radicalizados encienden barricadas, lanzan piedras y dañan la propiedad pública y privada.

Los manifestantes de las marchas suelen enfrentarse con la policía, que usa gas lacrimógeno y cañones de agua con químicos para dispersar a las masas y usan sus bastones para golpear y arrestar a los manifestantes. Algunos estudiantes han sufrido heridas en la cabeza, narices rotas, convulsions y problemas respiratorios; algunos han sido arrollados por la fuerza policial montada. Cada vez con mayor frecuencia, dice el grupo de observadores, los detenidos están reportando actos de humillación sexual dentro de las comisarías.

Es por eso que los cascos están ahí.

Antes de cada protesta, ellos se llaman entre ellos para distribuir los puntos de observación. En las calles, ellos llevan cascos con la marca DDHH — abreviación de Derechos Humanos — y grandes identificaciones con su nombre y su función para establecer claramente su misión. Tienen entrenamiento en los básicos legales, y siguen estrictas reglas: no intervenir en los eventos, no maldecir a la policía, siempre trabajar en parejas.

“Lo primero que hacemos es hablar con el official a cargo,” dice la Sra. Cisterna, fonoaudióloga observadora de derechos humanos “Le decimos que estamos para observar el procedimiento policial. Que no intervenimos, que no le intentaremos quitar a los detenidos, pero que les haremos saber cuando hagan algo irregular o ilegal, que no pueden golpear a la gente, y que estamos mirando sus nombres y sus rangos. Ellos ponen atención.”

Su grupo fue el primero en usar cascos blancos (@OBSDDHHCL). Los miembros de SUTRA (@DDHHSUTRA2012), un sindicato, también lo llevan y monitorean a la policía durante huelgas laborales y también durante protestas estudiantiles. Un tercer grupo se creó el año pasado, Observadores Defensores de DDHH, llevan cascos azules similares a los de los uniformados de las naciones unidas. Un cuarto grupo formado el mes pasado por estudiantes de leyes además les da apoyo legal a los detenidos.

Agosto los ha tenido a todos ocupados. Los estudiantes han tomado más de 25 establecimientos en Santiago y otras ciudades, y tomaron la casa central de la Universidad de Chile junto a otras 8 universidades que están en paro. La semana pasada un grupo de estudiantes secundarios empezaron una huelga de hambre, y otros han tomado edificios del estado y ocupado la sede de la UNESCO en Chile. El pasado jueves 10.000 estudiantes marcharon desde 14 puntos distintos de la capital y hubo alrededor de 140 detenidos.

Los oficiales de la policía declinaron hacer declaraciones sobre estos grupos de observadores.

Los grupos se cordinan levemente entre ellos para cubrir puntos conflictivos que no tengan observación. Combinados, los grupos de observadores suman un par de docenas.

Ahora los manifestantes tienen la costumbre de llamarlos antes de salir. “se sienten más protegidos si estamos ahí, aunque comprenden que hay límites que no podemos transgredir,” Dice Germán Chau, de 66 años, un monitor de educación para adultos de los Observadores de Derechos Humanos.

A pesar de sus límites, los cascos también han sido detenidos. Matías Sotelo, un ex estudiante de 23 años voluntario de la Cruz Roja Chilena, fue arrestado el 20 de junio mientras ayudaba a un hombre con un ataque respiratorio. Sotelo dice que fue golpeado y llevado a un bus policial con una docena de manifestantes, lo mantuvieron aislado por 8 horas. Su arresto y la cruz roja en su casco, que significaba ayuda sanitaria, le valió la expulsión de la Cruz Roja, dijo.

Los cascos fotografían lo que ven, y toman registros orales de los relatos de los manifestantes. Anotan las patentes de los vehículos policiales y los nombres de los oficiales al mando, y mantienen la pista de todos los detenidos que puedan. Bastante información es posteada inmediatamente en twitter. Continúan su trabajo hasta que el último detenido es liberado por la policía.

“A veces nos quedamos despiertos toda la noche — no dormimos o comemos mucho, y gastamos de nuestro propio dinero, pero tenemos que estar ahí,” dice Luis Parra, 56 años, un abogado voluntario de Observadores de Derechos Humanos.

Los grupos elaboran reports que envían a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Los Observadores de Derechos Humanos (@OBSDDHHCL), además, lo envían al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH – @INDDHH), El Alto Comisionado Adjunto para los Derechos Humanos de la ONU, y otras organizaciones de Derechos Humanos alrededor del mundo.

Quizás lo más importante, dice la Sra. Marta Cisterna, el material puede ser usado en la corte. Un abogado que demandó al estado por tortura contra varios estudiantes usó material proporcionado por los Observadores de Derechos Humanos como evidencia en tribunales.

“Entramos en las comisarías para constatar el estado en el que se encuentran los detenidos, y tomar su testimonio,” dice la Sra. Cisterna. “Estamos hablando de tortura: han reportado que los han forzado a meter su cabeza en el inodoro, les han apuntado armas a la cabeza, los han golpeado hasta dejarlos inconscientes, y un oficial de policía bajó sus pantalones para enseñarle sus genitales a los detenidos. Estos estudiantes han sido prácticamente secuestrados, detenidos en un bus policial por 8 horasy la policía ni si quiera completó el arresto. Ahí es cuando hemos aprendido a usar Twitter para tener un registro público de la hora exacta de los arrestos.”

Todo comenzó hace un año, cuando una red de organizaciones de derechos humanos, preocupada por las tácticas policiales, envió a dos observadores a un cacerlozado de protesta, usando credenciales que portaban los logos de cada organización.

“Algo pasó ese día,” Dice la Sra. Cisterna. “la gente estaba curiosa por nosotros, miraba nuestras credenciales y nos preguntaba lo que hacíamos. Distribuímos folletos con los derechos de los detenidos.”

Envalentonados, los grupos enviaron una docena de observadores a una protesta de estudiantes, usaron esta vez cascos blancos comprados en una tienda de materiales, y la idea generó visibilidad y atrajo más voluntarios.

“Es gratificante” Dice el Sr. Parra. “Los chicos aprecian nuestro trabajo porque nadie más lo está haciendo.”

Publicado originalmente en el Diario New York Times, el 26 de agosto de 2012
Escrito por: PASCALE BONNEFOY

Traducción de: Camilo A. García @carielgarcia

Revisa el artículo original en: http://www.nytimes.com/2012/08/27/world/americas/helmeted-volunteers-monitor-student-protests-in-chile.html

Aysén – La acción policial ha sobrepasado los límites admisibles

Aysén

DECLARACIÓN PÚBLICA

Los Observadores de Derechos Humanos de la Red de Sitios de Memoria y Organizaciones de Derechos Humanos, informamos y declaramos ante la opinión pública  lo siguiente:

Las formas de la acción policial sobre la protesta social de Aysen han sobrepasado los límites admisibles, ya que hemos presenciados y recibido testimonio del uso desmedido de la fuerza policial que se constata en lo siguiente:

Declaración Pública de Observadores DDHH: Torturan a menores

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Los Observadores de Derechos Humanos de la Red de Sitios de Memoria y Organizaciones de Derechos Humanos, constituidos hace ya más de 6 meses, con el propósito de ejercer un control  desde la sociedad civil y establecer un registro de los procedimientos policiales utilizados ante la protesta social, declaramos ante la opinión pública  lo siguiente:

Entendemos como un deber de la ciudadanía organizada el ejercicio de cautelar el pleno respeto a los derechos humanos, la vigencia de la libertad de expresión, del derecho a reunión y a participar en manifestaciones públicas, todos ellos elementos esenciales de una sociedad democrática.